La conmemoración del 12 de octubre adquirió especial relevancia en 1892, con motivo del IV Centenario de la llegada de Cristóbal Colón a América, durante la regencia de María Cristina de Habsburgo-Lorena. Décadas después, la Ley 18/1987, de 7 de octubre, estableció expresamente el 12 de octubre como Fiesta Nacional de España.
A esta dimensión histórica y cívica se suma la arraigada devoción mariana a la Virgen del Pilar, tradicionalmente vinculada a la Hispanidad, a la patrona Aragón desde 1678 y de la Guardia Civil desde 1913. Su presencia en cuarteles y en la vida civil culmina este día con emotivos actos institucionales de homenaje a la Bandera y diversas celebraciones litúrgicas.
Un símbolo de fe viva: el origen y significado de las “medidas”.
Pero más allá de los actos oficiales, la devoción al Pilar se vive en la intimidad de las familias y en el caminar diario a través de una de sus tradiciones más entrañables: las famosas “medidas” o cintas de la Virgen.
Esta destacada costumbre se remonta al siglo XVII, cuando los enfermos de Zaragoza solicitaban prestados los mantos de la Virgen, para colocarlos sobre sus camas como signo de amparo y fortaleza en la enfermedad. Ante la imposibilidad de trasladar los mantos fuera de la ciudad a medida que crecía la devoción, el Cabildo de la Basílica ideó una solución tan sencilla como profunda: elaborar cintas de seda bendecidas que, tras ser pasadas por el manto de la imagen, llevasen su consuelo a cualquier rincón de España o del mundo.
El nombre de “medida” no es casual ni caprichoso: aunque la cinta de tela mide unos 40 centímetros, la franja estampada tiene una longitud exacta de 36,5 cm, que corresponde a la altura real de la talla de madera de la Virgen.
Llevar una cinta equivale, simbólicamente, a llevar consigo la estatura exacta de la Patrona. No son amuletos mágicos, sino verdaderos signos devocionales -a modo de sacramentales- que expresan una fe viva. Tradicionalmente colocadas en los retrovisores de los coches para proteger en los viajes, en las cunas de los bebés o atadas a la muñeca, estas cintas actúan como una oración silenciosa y un escudo de protección en los momentos de angustia, enfermedad o soledad.
Una vivencia personal y la nueva “medida” verde oscuro de 2026.
Con ocasión de un reciente viaje profesional a Zaragoza -comisionado por ANPE Murcia-, tuve la oportunidad de hacer una breve visita a la Basílica del Pilar. En su tienda de recuerdos pude adquirir varias de estas medidas para regalarlas a familiares y personas especiales. Entre la variada gama de colores existentes -cada uno con una intención popularmente asignada, desde el azul de los viajes al rojo de la salud-, me llamó la atención la nueva cinta, presentada oficialmente apenas un par de días antes: la cinta en color verde oscuro con la silueta en blanco.
A diferencia del verde claro tradicional, el Cabildo ha diseñado esta versión inspirada en el color litúrgico del Tiempo Ordinario, ideada para evocar la esperanza, la serenidad y una fe que se renueva en lo cotidiano.
Sin duda alguna, es un hermoso recuerdo que nos enseña que, en las grandes solemnidades o en la sencillez del día a día, la Virgen del Pilar sigue siendo pilar firme de nuestra historia, de nuestras tradiciones y de nuestros corazones.
¡Viva España!
¡Viva la Virgen del Pilar!
¡Viva la Guardia Civil!



